Ronquidos en el Camino de Santiago

Mi dueña, la pobrecilla, duerme con tapones. Cuando nos independicemos de nuestras hijas me exiliaré a otra habitación. Dice que ronco pero si tomo alcohol antes de dormir se disparan los decibelios, soy el rugir de una legión de motosierras, el bramido de un huracán, la ira de dios….
.- Vale, ya lo he pillado, no hace falta que exageres.
.- Como tu no te oyes… como te gusta tanto ir al Camino de Santiago, deberías respetar el sueño de los demás y para ello tienes 7 posibilidades:

1ª Ir a dormir a un hostal.
A dormir a un hostal irá su padre.

2ª No beber antes de acostarte.
A dormir a un hostal irá su padre.

3ª No volver al Camino.
A dormir a un hostal irá su padre.

4ª Pasar de todo.
Año 2006. Habilitaron varias dependencias del ayuntamiento en un pueblecito cuyo nombre no recuerdo. Cena con botella de tintorro peleón y dos copas de ron. Mi habitación tenía una docena de colchones en el suelo, unos junto a otros. La luces de emergencia permitían ver las siluetas. A las 11:30 pm me entró la risa tonta al recordar las noches anteriores y la que vendría, no podía parar de reír. A la izquierda una viejita extranjera de unos 70 otoños no paraba de moverse, subía y bajaba el brazo derecho. De repente se incorporó y reclinándose sobre mi me dibujó varias veces una cruz en la frente con el dedo mientras me murmuraba algo al oido. Volvió a tumbarse mientras yo flipaba. Comenzó a removerse de nuevo, a subir y bajar el brazo, hasta que atrapé su mano en el aire. Se detuvo como piedra, estuvimos cogidos de la mano largo tiempo mientras acariciaba con un dedo el dorso de la suya. Hasta que me dormí. Al despertarme antes del amanecer no había nadie en la habitación.

5ª Aguantar estoicamente el chaparrón matinal.
Año 2008. Decidí subir a O Cebreiro por el camino, empujando la bici a las 3 de una calurosa tarde y bajo un sol que derretía hasta las piedras.
Al cenar en un restaurante se sentaron 6 andaluces en la mesa de al lado, los reconocí al instante, habían subido desperdigados pero todos se habían parado a hablarme, a animarme, dos me habían invitado a tomar un trago de agua y uno quiso subir junto a mi, por supuesto rechacé su oferta con unos tragos y unas risas. Me senté junto a ellos, dejaban el Camino allí para retomarlo a año siguiente. Estuvimos tomando chupitos de orujo hasta la una de la madrugada. Cuando fuimos al albergue llamaron por teléfono a uno que estaba dentro y nos abrió la puerta. Con la linterna del mechero y sorteando decenas de durmientes encontré mi esterilla que estaba en un rincón. Por la mañana, a mi al rededor solo había mochilas. Mientras recogía mi saco se acercaron varios guiris para preparar sus mochilas, me miraban con odio. Una me dijo: Tu no puedes dormir con personas, tienes que dormir solo. Esta noche hemos dormido nueve en cocina por tu ronca.
Me han reñido unas 7 mañanas. También me han preguntado varias veces dónde iba a dormir la próxima noche para no coincidir.

6ª Aguantar despierto hasta que se duerman los demás.
Año 2010. Villafranca del Bierzo. Vino en la cena y copa de ron.
Un catalán hizo un porro de maría para 5 y al final me lo fumé yo solo. Flotaba sentado en lo alto de la litera.
Por la mañana, la vecina de litera me pregunta si practico mucho el yoga.
Le respondo que nada y le pregunto si le han despertado los ronquidos nocturnos.
¿Por eso estabas sentado en la posición de loto?, ¿porque te molestaban los ronquidos y no podías dormir?, las películas que se monta una, a mi me gusta el yoga y me llamó la atención verte tanto tiempo inmóvil, me dormí mirándote, imaginando que eras una estatua de Buda.

7ª Coger el colchón e ir a dormir al pasillo, comedor o donde sea que no moleste.
Año 2011. Ponferrada. Cena con vino, tres copas de orujo. En la habitación otros 59 en brazos de Morfeo. ¿Qué debería hacer?, ¿pasar de todo?, ¿aguantar el chaparrón matinal?, a dormir a un hostal irá su padre. Agarré el colchón y lo puse junto a las escaleras, me hizo gracia la decoración y saqué la foto.
Roncar en el camino de santiago
Tres veces he salido de madrugada con el colchón en las manos entre thanks yous y aplausos.
Si vas al Camino de Santiago lleva tapones, tal vez no coincidas con mis ronquidos aunque volveré una y otra vez pero hay más con la trompeta nocturna afilada.