La Tierra

Quinto planeta en tamaño y tercero en distancia al sol.
Tiene una edad de 4.650.000.000 años. Primero se condensó gas y polvo en una esfera más o menos fría, pero la fuerza de gravedad y elementos pesados la calentaron de forma que elementos menos pesados subieron a la superficie creando una corteza fría y rígida. Los gases y el vapor de agua que salían de los volcanes fueron atrapados por la gravedad y formaron los océanos y la atmósfera.
Diámetro 12.756 km. Superficie 510.100.000 km2. Temperatura entre 58 y -89º C.
Gira sobre su eje en 23 horas, 56 minutos, 4,1 segundos. Distancia media al sol 149.503.000 km.
Consta de un núcleo, solido por presión, de un diámetro de 7.000 km, con una temperatura de 6.650º C, compuesto de hierro y un poco de níquel. Al núcleo lo rodea el manto, de roca líquida por calor, con un espesor de 2.900 km, y está compuesto por hierro, silicatos de manganeso y silicio. Sobre el manto flota la litosfera, rígida, de 100 km de grosor formado por doce placas tectónicas que forman los continentes y el suelo marino compuesto de más a menos de oxígeno, silicio, aluminio, hierro, calcio, sodio, potasio, magnesio, titanio, hidrógeno, fósforo, carbón, manganeso, azufre, bario, cloro, cromo, flúor, circonio, níquel, estroncio y vanadio. Sobre la litosfera está la hidrosfera que es el agua de los océanos con profundidad media de 3.800 metros, mares internos, lagos, ríos y aguas subterráneas. La atmósfera tiene un grosor de 1.110 km y está compuesta de más a menos de nitrógeno, oxígeno, argón, dióxido de carbono, hidrógeno, ozono, metano, monóxido de carbono, helio, neón, kriptón y xenón.
La energía liberada por el uranio y otros elementos radiactivos del centro de la tierra fluye a la superficie por convección y ello provoca la deriva de los continentes y la lava de los volcanes.
El campo magnético terrestre se forma por la dinámica de las corrientes de convección que hacen del hierro líquido láminas individuales como si de una dinamo se tratara.
Luna: Diámetro 3.480 km. Distancia media a la Tierra 384.403 km. Orbita al rededor de la Tierra en 27 días, 7 horas, 43 minutos y 11,5 segundos; y como tarda en dar una vuelta sobre su eje el mismo tiempo que en dar una vuelta alrededor de la Tierra, siempre se ve la misma cara. Cambia de una fase a otra similar en 29 días, 12 horas, 44 minutos y 2,8 segundos.
La mayor parte de sus cráteres son por impactos de meteoritos y cometas (tiene entre 11 y 330 millones de toneladas de agua en sus polos), pero unos pocos con se origen volcánico.

La explicación de su origen más aceptada dice que hace unos 4.000.000.000, la Tierra fue golpeada por un cuerpo estelar que expulsó parte de esta situándola en la órbita de la Tierra donde se reunieron los trozos formándose la Luna.

Tras aproximadamente 10 Ma, las temperaturas del núcleo del protosol llegan a ser lo suficientemente altas como para poder iniciarse las reacciones nucleares de fusión que utilizan el hidrógeno como combustible, desprendiéndose como resultado una gran cantidad de energía. Se establece de este modo una gran diferencia de temperatura en el disco protoplanetario, estando muy caliente hacia el centro (cerca del protosol) y enfriándose gradualmente hacia la periferia. La acción conjunta de esta estructura térmica y de la fuerza de gravedad genera varias regiones bien diferenciadas dentro del Sistema Solar, que veremos más adelante.

Fase de acreción (se inicia hace unos 4.570 Ma y “finaliza” en torno a los 3.800 Ma) Siguiendo el principio de que la materia más densa se va al fondo, en la zona más interna y cercana al protosol se condensan como sólidos los elementos preexistentes más pesados, tales como los silicatos minerales (constituidos por silicio, oxígeno, magnesio y hierro), que forman granos muy finos de materia sólida. Por acción de la gravedad, estos granos comienzan a atraerse los unos a los otros, chocando entre ellos y fusionándose para constituir partículas de mayor tamaño. De este modo experimentan un acrecentamiento de su masa de manera desbocada, atrayendo hacia sí a los objetos circundantes más pequeños y dando lugar a cuerpos aún más grandes,  con diámetros de 1 kilómetro o superiores, denominados planetésimos o planetesimales.

A través de un largo proceso de aglutinamiento de la materia, el disco protoplanetario se hace cada vez más tenue y, en su región más interna, se forman los protoplanetas rocosos o terrestres (se ha estimado que al cabo de 20.000 años se pudieron haber formado cientos de cuerpos de talla semejante a la de la Luna).
Disco protoplanetario en un estado más avanzado, con formación de planetesimales de gran tamaño.

Estos protoplanetas, por medio de un proceso de choques catastróficos, acrecentamiento de sus masas y perturbación mutua de sus órbitas, van reduciendo su número poco a poco e incrementando su tamaño de forma considerable.

La cantidad de energía liberada en los choques de los protoplanetas contra otros cuerpos similares y planetesimales de gran tamaño llega a fundir parcialmente sus superficies, por lo que la historia primigenia de estos planetas terrestres es verdaderamente caótica y de gran violencia, con superficies solidificadas en losas flotando sobre roca fundida, lava en erupción y explosiones gigantescas causadas por la llegada de más planetesimales.

Al cabo de unos 10 Ma (hace unos 4.560 Ma), el tiempo durante el cual el protosol se va calentando cada vez más para iniciar las reacciones nucleares, los protoplanetas casi han alcanzado sus tamaños finales, pudiendo ser denominados oficialmente “planetas“. No obstante, durante los próximos 100 Ma (hasta los 4.460 Ma, aproximadamente) se continuarán produciendo impactos de planetesimales de gran talla en sus superficies y algunas colisiones devastadoras entre algunos planetas. Tal es el ejemplo de Theia (con un tamaño aproximado al de Marte) y la primitiva Tierra, que colisionarían hace unos 4.533 Ma a una velocidad próxima a los 40.000 km/h.

Se cree que el choque entre ambos planetas se produce de forma rasante, de tal modo que ambos se funden parcialmente y se alejan el uno del otro hasta distanciarse varios diámetros terrestres, manteniéndose siempre unidos por un puente de material fundido. Por efecto de la atracción gravitatoria comienzan a aproximarse de nuevo y colisionan por segunda vez, esta vez de forma casi frontal. Como resultado de esta colisión se forma una gigantesca eyección de roca fundida y vapor de unos 4.000ºC que se extiende hasta ocho radios terrestres; Theia es destruido y la Tierra se funde por completo. Parte de los materiales que han salido despedidos con la colisión caen de nuevo en la superficie terrestre o se alejan hacia el espacio interplanetario, pero el resto del material queda orbitando en torno a la Tierra y adopta una morfología de disco incandescente similar al del disco protoplanetario.

Con el paso del tiempo, la materia que constituye ese disco incandescente se va aglutinando para formar un solo cuerpo al que hoy denominamos Luna. Esta explicación sobre el origen de nuestro satélite se corresponde con la teoría del Gran Impacto.

El conjunto de los planetas rocosos, constituido hoy día por los planetas Mercurio, Venus, Tierra y Marte, ocupa sólo el 0.00058% de la masa de la nebulosa solar original.

La Tierra

Foto cortesía de NASA http://www.nasa.gov

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